La crisis alimentaria en Cuba: la libreta de racionamiento pierde su poder
El colapso económico deja a millones de cubanos sin acceso a alimentos básicos en las bodegas estatales

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José Luis Amate López no ha atendido a un cliente en casi dos semanas en la bodega estatal donde trabaja en La Habana, un reflejo del vacío que hoy enfrentan miles de cubanos ante la escasez de productos básicos en las tiendas subsidiadas por el gobierno.
La histórica libreta de racionamiento, creada en los años 60 para garantizar una alimentación mínima a la población, se ha reducido drásticamente, dejando a las familias con pocas opciones y obligándolas a sobrevivir con salarios insuficientes y precios en dólares.
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El fin de una era: la libreta de racionamiento en decadencia
La libreta, instaurada por Fidel Castro, fue durante décadas el pilar que aseguraba productos como leche, pescado y hasta cigarrillos a precios subsidiados. Sin embargo, hoy las estanterías están casi vacías y los productos que alguna vez fueron comunes, como yogur, pasta y jabón, han desaparecido.
Amate López recuerda cuando su bodega estaba tan llena que apenas se podía caminar, pero ahora solo ofrece arroz, azúcar y garbanzos partidos, mientras los congeladores permanecen vacíos.
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La vida cotidiana bajo la sombra de la escasez
Para muchos cubanos, la libreta ya no es suficiente para sobrevivir. Ana Enamorado, de 68 años, solo pudo comprar garbanzos y azúcar en abril, y su dieta se limita a arroz, carne molida y harina de maíz, con comidas que a menudo se reducen a una al día.
“No hay casi nada en la libreta. Prácticamente vivimos del aire.”—Ana Enamorado, residente de La Habana
Los precios en las tiendas privadas son prohibitivos para quienes ganan salarios y pensiones que apenas superan los 16 dólares mensuales, haciendo que la alimentación básica sea un lujo inalcanzable.
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El gobierno frente a la crisis: ¿subsidios a personas o a productos?
La economía cubana enfrenta un colapso con inflación persistente y falta de divisas para importar alimentos. Expertos señalan que el Estado ya no puede mantener los subsidios a los productos y evalúa cambiar a subsidios directos a las personas más necesitadas.
William LeoGrande, profesor de American University, explica que el gasto estatal en salud, educación y subsidios es insostenible sin un equilibrio fiscal, y que cualquier recorte afectaría gravemente a la población.
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Historias de lucha diaria y dependencia de remesas
Lázaro Cuesta y su esposa sobreviven gracias a los 200 dólares mensuales que reciben de familiares en el extranjero, lo que les permite comprar alimentos que de otro modo serían inaccesibles. Sin embargo, para muchos cubanos sin ese apoyo, la situación es desesperada.
“Si no fuera por las remesas, mejor ahorcarse.”—Lázaro Cuesta, trabajador de alimentos
Rosa Rodríguez, que gana 8 dólares al mes, solo pudo obtener arroz donado y debe elegir entre comprar frijoles o azúcar, una decisión que refleja la cruda realidad de millones en la isla.
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Perspectivas y desafíos para el futuro inmediato
La crisis alimentaria en Cuba no muestra señales de alivio a corto plazo. La combinación de escasez, inflación y bloqueos externos mantiene a la población en una situación crítica, mientras el gobierno busca alternativas para sostener a su gente sin colapsar el sistema.
La libreta de racionamiento, símbolo de la revolución, parece estar llegando a su fin, dejando a los cubanos enfrentando un futuro incierto donde la supervivencia diaria es un desafío constante.



