El dilema del escritorio: ¿flexibilidad o estabilidad en el lugar de trabajo post-COVID?
La ausencia de espacios asignados afecta la concentración, el sentido de pertenencia y el rendimiento laboral.

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En la era post-COVID, muchas empresas adoptaron el modelo de asientos no asignados para optimizar espacios y costos, pero esta estrategia está generando nuevos desafíos en la experiencia diaria de los empleados.
La falta de un lugar fijo para trabajar impacta negativamente en la concentración, la sensación de comunidad y, en última instancia, en la productividad y retención del talento.
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La realidad detrás del escritorio flexible
Tras la pandemia, la reducción de espacios físicos llevó a muchas organizaciones a implementar asientos flexibles, bajo la premisa de que menos empleados en la oficina requieren menos escritorios. Sin embargo, esta lógica eficiente no considera el costo humano que implica la falta de un espacio fijo.
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Impacto en la concentración y sentido de pertenencia
Según la encuesta global de Gensler 2026, casi el 60% de los empleados prefieren un espacio de trabajo asignado. En oficinas con asientos fijos, el 80% siente que puede concentrarse adecuadamente, mientras que en entornos flexibles esta cifra cae al 67%. Además, el sentido de pertenencia disminuye del 87% al 74% cuando no hay un lugar asignado, afectando la conexión y satisfacción laboral.
- Mayor ansiedad por la incertidumbre del espacio
- Reducción de conversaciones informales y espontáneas
- Dificultad para construir confianza y colaboración
- Menor sensación de comunidad y compromiso
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Cuando el escritorio desaparece, también lo hace el equipo
La transitoriedad en los asientos dificulta que los colegas se encuentren y colaboren de manera natural. La investigación de Harvard Business Review destaca que la autonomía y el sentido de comunidad son claves para el rendimiento, elementos que se ven comprometidos en ambientes de 'hot-desking'.
Los empleados rinden mejor cuando experimentan autonomía, significado y comunidad en su entorno laboral.—Harvard Business Review
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La solución: equilibrio inteligente entre flexibilidad y estabilidad
No se trata de eliminar la flexibilidad, sino de combinarla con estabilidad. Muchas empresas están optando por asignar espacios a quienes trabajan en la oficina al menos tres días a la semana, manteniendo áreas flexibles para otros casos. Además, planificar el crecimiento futuro es vital para preservar la cultura y la efectividad del lugar de trabajo.
Imagina llegar a la oficina, sentarte en tu espacio asignado, rodeado de colegas, y comenzar a trabajar sin interrupciones ni incertidumbres. Este balance intencional entre estabilidad y flexibilidad es la clave para mejorar el rendimiento, la retención y la cultura organizacional.



