El Niño podría llegar en mayo: ¿qué esperar del clima este verano?
La Organización Meteorológica Mundial alerta sobre un posible evento El Niño fuerte que impactará el clima global.

Un nuevo pronóstico indica que El Niño podría desarrollarse tan pronto como en mayo, trayendo consigo temperaturas superiores a lo normal en gran parte del planeta. Este fenómeno climático, que ocurre cada dos a siete años, altera significativamente los patrones de temperatura y precipitación a nivel mundial.
La importancia de este evento radica en su capacidad para intensificar fenómenos meteorológicos extremos, desde sequías hasta inundaciones, afectando la agricultura, los ecosistemas y la vida cotidiana en diversas regiones. La alerta de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) destaca la posibilidad de un El Niño fuerte, similar al ocurrido entre mayo de 2023 y marzo de 2024.
¿Qué es El Niño y cómo afecta el clima global?
El Niño forma parte del ciclo natural conocido como Oscilación del Sur de El Niño (ENSO), que alterna entre fases cálidas (El Niño) y frías (La Niña) en el océano Pacífico. Durante El Niño, las temperaturas superficiales del mar aumentan en el Pacífico central y oriental, debilitando los vientos alisios y alterando los patrones climáticos en todo el mundo.
Pronóstico y confianza en el evento para 2026
Según el informe Global Seasonal Climate Update de la OMM publicado el 21 de abril, se espera que El Niño se desarrolle entre mayo y julio de 2026. Los modelos climáticos muestran una alta confianza en la aparición del fenómeno y sugieren que podría ser un evento fuerte, con un rápido aumento de las temperaturas en los meses siguientes.
"Después de un periodo de condiciones neutrales a inicios de año, los modelos climáticos están ahora muy alineados, con alta confianza en el inicio de El Niño y su intensificación posterior.",—Wilfran Moufouma Okia, jefe de predicción climática en la OMM
Impactos esperados en el verano y regiones más afectadas
El pronóstico anticipa un aumento rápido de las temperaturas durante mayo, junio y julio, con probabilidades elevadas de calor por encima de lo normal en el sur de Norteamérica, Centroamérica, el Caribe, Europa y el norte de África. Además, se esperan cambios significativos en los patrones de lluvia, aunque en algunas áreas de Norteamérica la señal aún no es clara.
- Aumento de temperaturas globales, potencialmente superando récords previos.
- Alteraciones en la agricultura, con riesgos de sequías, inundaciones y pérdidas de cosechas.
- Mayor probabilidad de incendios forestales en regiones vulnerables.
- Impactos sociales y económicos derivados de fenómenos climáticos extremos.
Perspectivas y próximos pasos en la vigilancia climática
La OMM publicará una actualización revisada sobre El Niño a finales de mayo, cuando la confianza en los modelos aumente. Mientras tanto, agencias como la NOAA mantienen una probabilidad superior al 60% de que El Niño se establezca entre mayo y julio, con un 25% de posibilidad de que se convierta en un evento muy fuerte a partir de noviembre.
Este monitoreo continuo es crucial para que gobiernos, agricultores y comunidades puedan prepararse y mitigar los impactos de este fenómeno que influye en el clima global y la vida cotidiana de millones de personas.



