Bélgica da un giro radical y nacionaliza sus plantas nucleares para asegurar su futuro energético
El gobierno belga planea comprar los reactores nucleares a Engie y suspender su cierre para garantizar suministro y sostenibilidad

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El gobierno de Bélgica ha anunciado un plan para adquirir la totalidad de sus reactores nucleares, actualmente en manos de la empresa francesa Engie, con el objetivo de asegurar el suministro energético del país. Esta decisión implica la nacionalización completa de las siete centrales nucleares, además de la suspensión de los planes de desmantelamiento que estaban previstos para los próximos años.
Este cambio de rumbo es crucial para Bélgica, que busca reducir su dependencia de combustibles fósiles y aumentar el control sobre su propia energía. La medida también marca un vuelco en la política energética nacional, que hasta ahora apostaba por el cierre progresivo de la energía nuclear debido a preocupaciones de seguridad y sostenibilidad.
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Un cambio inesperado: de cerrar a nacionalizar
Bélgica había aprobado en los años 2000 una ley para eliminar gradualmente la energía nuclear, limitando la vida útil de sus reactores a 40 años y prohibiendo la construcción de nuevas plantas. Sin embargo, solo dos de los siete reactores siguen operativos, y sus licencias se han extendido hasta 2035. Los otros cinco estaban programados para cerrar entre 2022 y 2025, pero ahora su desmantelamiento queda suspendido.
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Detalles del acuerdo con Engie y objetivos del gobierno
El primer ministro Bart De Wever confirmó que la operación será una 'toma completa' de la flota nuclear. El gobierno y Engie buscan cerrar el acuerdo antes del 1 de octubre. Además de mantener los reactores existentes, Bélgica planea desarrollar nueva capacidad nuclear para fortalecer la seguridad energética, cumplir con objetivos climáticos y fomentar la resiliencia industrial y socioeconómica.
- Compra total de los siete reactores nucleares a Engie.
- Suspensión del cierre y desmantelamiento de cinco reactores.
- Extensión de licencias operativas hasta al menos 2035.
- Plan para construir nueva capacidad nuclear.
- Reducción de dependencia de combustibles fósiles.
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Reacciones y preocupaciones vecinas
Los reactores nucleares belgas han sido fuente de controversia durante años, con cierres frecuentes por inspecciones de seguridad y temores en países vecinos. En 2015, la extensión de la vida útil de los reactores generó protestas en ciudades fronterizas, y en 2017 la ciudad alemana de Aquisgrán distribuyó tabletas de yodo a sus habitantes ante posibles riesgos.
Este gobierno está eligiendo una energía segura, asequible y sostenible, con menos dependencia de importaciones de combustibles fósiles y más control sobre nuestro propio suministro.—Bart De Wever, Primer Ministro de Bélgica
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El futuro energético de Bélgica: un compromiso con la sostenibilidad y la seguridad
Con esta nacionalización, Bélgica asume la responsabilidad directa de su futuro energético, buscando un equilibrio entre seguridad de suministro, objetivos climáticos y prosperidad económica. Este movimiento refleja una tendencia europea hacia la reconsideración de la energía nuclear como una pieza clave para la transición energética.



